gasto sanitario

Una alimentación sana evitaría un 20% del gasto sanitario

Hasta 14.300 millones de euros podría ahorrarse el Estado español gracias a la promoción de la alimentación saludable. Una cifra que corresponde al 20% del gasto sanitario, que es a su vez una de las mayores partidas de inversión pública. Es una de las principales conclusiones que se desprenden del informe Alimentación, factor de salud y sostenibilidad, impulsado por Cariotipo Lobby & Comunicación, con el apoyo de la CEOE y la Fundación Española del Corazón, y el patrocinio de Eurosemillas.

Hasta 14.300 millones de euros se podría ahorrar el Sistema Nacional de Salud (casi el 20% de su gasto total) si los españoles se alimentaran de forma adecuada. Es una de las principales conclusiones del informe Alimentación, factor de salud y sostenibilidad, que analiza distintos factores relacionados con la nutrición, desde el económico al sanitario o de la comunicación.

El ahorro en gasto sanitario, explica el informe, sería tanto en términos de una menor utilización inadecuada del sistema como en una mejora de la productividad de la población activa y el valor social de alargar la esperanza de vida, por una menor incidencia de enfermedades coronarias, cáncer, accidentes cerebrovasculares, diabetes, fracturas osteoporóticas de cadera y otras patologías derivadas.

Evitar más gasto sanitario

Cada vez se busca más información sobre vida sana y alimentación, sin embargo también hay una mayor exposición a las noticias falsas. El informe recoge datos del informe “Peligros de la percepción”, publicado por Ipsos en 2018, que concluyó que un 57% de los españoles admitía haber considerado como cierta una noticia que no lo era relacionada con el sector alimentario.

Hay, según esto, un clima de confusión que se alimenta de que, según datos de la Federación Española de Alimentación y Bebidas (FIAB), tres de cada 10 noticias falsas en la red son de alimentación. E influyen, puesto que el 38% de la población modifica sus pautas de consumo ante noticias negativas publicadas en los medios de alimentación.

«El problema es que este tipo de informaciones sin respaldo científico, que se transmiten a través de los medios de comunicación, pueden poner en serio riesgo la salud pública», apunta en nota de prensa Carmen Mateo, presidenta de Cariotipo y coordinadora del informe.

Seguridad alimentaria

La importancia de la seguridad alimentaria es vital. Así, España se vio recientemente amenazada por un brote como el de la listeriosis, que dejó varios abortos y fallecidos en 2019.

Según este informe, en 2017 se produjeron casi 11 millones de muertes debido a alimentos insalubres y los brotes van en aumento. No en vano, una experta de Seguridad Alimentaria del Ayuntamiento de Madrid indicaba que la población «es cada vez más vulnerable a las intoxicaciones alimentarias».

El informe, que foco en que la contaminación de los alimentos se puede dar en cualquier punto de la cadena alimentaria del productor al propio consumidor, calcula que los alimentos contaminados por microorganismos o sustancias químicas nocivas causan más de 200 enfermedades, que pueden ser especialmente graves en los menores de cinco años. Según Naciones Unidas, casi una de cada 10 personas enferman cada año en el mundo por ingerir alimentos contaminados y 420.000 mueren.

Un mundo de malnutrición y obesidad

La alimentación en el mundo presenta contrastes como que 820 millones de personas carecían de alimentos suficientes para comer en 2018 mientras que el sedentarismo y la obesidad van en aumento y son epidemias del siglo XXI en los países desarrollados. De hecho, en 2019 la población con obesidadn (850 millones de personas) superó por primera vez a la que pasa hambre. Según los datos de la Organización de la ONU para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

Y aquí el informe, en el que ha participado el catedrático de Nutrigenómica José María Ordovás, hace hincapié en la alimentación como protagonista clave en la prevención de enfermedades no transmisibles.

«El papel de la alimentación es especialmente importante en los primeros años. Cuando además se inculcan unos hábitos que tendrán consecuencias a corto y largo plazo. Si esos hábitos relacionados con la alimentación son saludables, reduciremos las posibilidades de desarrollar de forma precoz enfermedades no transmisibles. Por el contrario, descuidarlos tendrá un efecto negativo e irreversible en nuestra salud. Aunque las consecuencias no se manifiesten inmediatamente», indica el informe.

Impacto en el medioambiente

Por otro lado,  además del gasto sanitario está el impacto medioambiental que tienen los malos hábitos de la población, que no sólo derivan en problemas de salud. Según han apuntado, es debido al modelo de producción en el que están basado los productos ultraprocesados, que es altamente contaminante.

En el estudio, se quiere resaltar lo que denominan como «ciclo de vida» de estos productos. Dónde hay que tener en cuenta: el uso de insecticidas y otros componentes, en muchos casos, tóxicos y peligrosos. El transporte de alimentos, que está siendo muy revisado, con el objetivo de encontrar alternativas que reduzcan el impacto medioambiental. La generación de envases para la conservación de alimentos. Y el desperdicio de los alimentos, que genera una gran cantidad de residuos.

En Europa, se desperdicia el 30% de los alimentos, lo que equivale a 179Kg por persona al año. En este sentido, las empresas, ya sea por obligaciones derivadas de su normativa nacional o por exigencias del mercado, están evolucionando. «Hacia modelos mucho más sostenibles, empleando variables como la reducción de la huella de carbono, el análisis del ciclo de vida del producto. Y especialmente, por una orientación hacia un modelo de economía más circular», explica Miguel Aguado, socio director de B Leaf.

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