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Cuidar los dientes desde pequeños (1ª parte)

Cuanto antes aprenden nuestros ‘peques’ a cuidar los dientes, mucho mejor. Y no digamos el que adquieran la costumbre de limpiarse con la frecuencia adecuada. Se recomienda que lo comiencen a hacer a partir de los 18 meses o dos años, y que lo aprendan como algo agradable, en su imitación de los adultos. Más que nada para evitar desagradables encuentros con el dentista –esto es, con dolor– más allá de las revisiones periódicas.

El portal EduacionInfantil explica en un completo artículo sobre nuestros hijos y el dentista (que por su enorme interés vamos a reproducir en dos partes) que cuidar los dientes, junto con el resto de componentes de la boca, tienen un papel fundamental en la masticación, y por lo tanto en la digestión de los alimentos.

Además de en otros aspectos como la comunicación, al permitirnos pronunciar correctamente, la estética, por la armonía que pueden dar al rostro según su implantación, y la sonrisa como característica esencial del ser humano.

Higiene dental

El portal especializado EducacionInfantil indica que, en los problemas de salud bucodental, están presentes factores endógenos y/o genéticos, como las características del esmalte, algunas enfermedades, avitaminosis, dieta desequilibrada, defectos de implantación y otros exógenos como presencia excesiva de azúcares, bacterias bucales, sobre los que es muy fácil incidir con nuestros autocuidados.

Las afecciones bucales, y en especial las caries y las alteraciones periodontales representan uno de los principales problemas sanitarios en nuestra sociedad. De ahí la necesidad de comenzar cuanto antes, inculcándoselos a nuestros hijos, con unos buenos hábitos de higiene dental.

Son conocidos los efectos patológicos tanto a nivel de la boca como en diversos órganos y sistemas, sin olvidar la gran repercusión que tienen sobre la imagen corporal y la autoestima y toda la vida de relación de las personas y los problemas económicos que conlleva.

La caries

Es una destrucción progresiva de la estructura del diente como resultado del ácido producido por las bacteria que anidan en la superficie y que forman la llamada placa bacteriana.

En su aparición desempeña un papel muy importante la presencia de azúcares y aún mas su permanencia, que permite el crecimiento de bacterias (lactobacillus, streptococo acidógeno…) que actúan disminuyendo el pH y en consecuencia desmineralizando el esmalte y segregando diversos componentes que favorecen la formación de la placa bacteriana

No tiene curación espontánea y si no se trata llevará a la destrucción definitiva y pérdida del diente , con los síntomas correspondientes de dolor, inflamación , infección , abscesos, sinusitis y también puede dar complicaciones en otro lugar del organismo. Según la OMS es la 3ª plaga mundial, después de la enfermedad cardiovascular y el cáncer. Afecta principalmente a la población infantil de los países desarrollados.

Cuidar los dientes

La adopción de medidas preventivas permite reducir su incidencia en un 40-60%.

En 1984 la OMS, en colaboración con el Ministerio de Sanidad realizó una encuesta en todo el territorio nacional en el que se encontró un prevalencia de la caries del 90’8% en la población de 12 a 13 años. Aunque la metodología sea diferente puede servir de referencia para posteriores estudios como el realizado en la Comunidad de Madrid en 1991 que se sitúa entorno al 78’14%.

Se ha demostrado que, al cuidar los dientes, la incidencia de la caries se puede reducir entre un 40 y un 60%. Los hábitos de higiene los adquiere el niño en gran medida en la propia familia en su proceso de socialización.

En la actualidad en nuestro entorno, todos los niños son atendidos en el nivel de Atención Primaria por su pediatra y por su enfermera y la función principalmente de ésta es el fomentar con los padres los hábitos de salud, haciendo especial hincapié en la promoción de la salud, así que podemos decir que desde que nace a través de la alimentación y de la educación para la salud, puede estar el niño encaminado a tener protegida su salud.

La próxima semana continuaremos con las principales recomendaciones para una buena prevención bucodental.

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