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Menos sujeciones mejoran la situación psicológica y clínica

La eliminación de las sujeciones a las personas mayores en los centros residenciales no incrementa el riesgo de lesiones por caídas, y lo que es mejor: mejora su situación médica y psicológica. Al menos, según un estudio publicado por la revista de la Asociación Norteamericana de Directores Médicos (JAMDA) y la opinión de un experto, como David Curto, Jefe de Gestión Asistencial de Sanitas Mayores. Y es que, en España, al menos 58.000 mayores en España reciben una atención con sujeciones.

Según publica EFE Salud, este estudio, titulado “Reducción de Sujeciones Físicas en Residencias”, ha sido realizado por la Fundación María Wolff, entre 7.657 mayores de 41 residencias. En España, al menos 58.000 mayores en España reciben una atención con sujeciones.

Menos sujeciones

El trabajo analiza las caídas en dos fases diferenciadas de la implantación del programa sin sujeciones, para llegar a la conclusión de que los beneficios son múltiples, ya que si bien inicialmente aumentan ligeramente las caídas, disminuyen las que provocan fracturas en los mayores.

El informe señala que este modelo conlleva menos osteoporosis o un mejor mantenimiento de la masa muscular. Además, los residentes manifiestan menos dolores y molestias, y se muestran más contentos y tranquilos, lo que supone una mejora en el ambiente general de los centros.

El doctor Javier Olazarán, neurólogo y director del estudio en la Fundación Maria Wolff, expone: “Otro de los beneficios del programa de cuidados libres de sujeciones es que las personas que viven en las residencias toman menos fármacos psicotrópicos y en caso de tomar alguno, tienen menos efectos secundarios. La revisión y adecuada prescripción de psicofármacos ha sido uno de los componentes fundamentales del programa e inicia el camino para reducir las sujeciones farmacológicas”.

Los programas, diseñados por Maria Wolff, conllevan la formación de todo el personal sanitario aportándoles conocimientos sobre demencias, disfagias, evitación y manejo de conductas desafiantes, prescripción de calidad de psicofármacos, programas de prevención de caídas y formación jurídica, entre otros muchos.

Reducción de psicofármacos

Ruben Muñiz, investigador principal del estudio y director de la Fundación, ha resaltado que “la clave de estos logros está en un programa de formación coherente y continuada a los trabajadores, a los médicos y también a los familiares”.

Según los datos disponibles a fecha de hoy, la Asociación de Empresas de Servicios para la Dependencia (AESTE) estima que en España se somete a sujeciones al menos a un 12,8% de los ancianos de residencias.

Los datos del INE de 2013 indican que hay unas 290.000 personas mayores viviendo en estas instituciones con lo que al menos 58.000 personas son sujetas como parte de sus cuidados diarios a pesar de existir alternativas como demuestra este estudio.

El mensaje que Fundación Maria Wolff trata de enviar a la sociedad es que hay alternativas viables para España. Además de ineficaz, el uso continuado de sujeciones es ilegal. “La ley solo prevé el uso de sujeciones físicas en casos muy excepcionales. El uso de sujeciones por razones de conveniencia organizativa no es constitucionalmente legítimo”, explica Pilar García, jurista especializada en la legalidad sobre el uso de sujeciones en España.

David Curto, de Sanitas Mayores

Fragmentos de un artículo de opinión del Jefe de Gestión Asistencial de Sanitas Mayores:

«El envejecimiento saludable y feliz de nuestros mayores es un pilar fundamental en la filosofía de Sanitas Mayores. A este respecto, detectar y minimizar los síndromes geriátricos es una de las principales áreas de interés clínico en nuestra compañía.

Precisamente, en los últimos ocho años se ha implementado un programa libre de sujeciones en los 46 centros de mayores que gestionamos en España. Esto supone no sólo una readaptación de los espacios, sino también el desarrollo de planes formativos para todos los profesionales sanitarios y familiares de los residentes así como una personalización al máximo, de los cuidados. En nuestro caso, la fase formativa ha tenido un peso enorme en la implantación del programa, por lo que, desde el inicio hemos trabajado en un modelo con dos fases diferenciadas: inicial y avanzada, para adaptarnos a las necesidades específicas de todos los públicos.

Y es que pensamos que las sujeciones son cosa del pasado, a pesar de que todavía hoy haya muchos centros en España que utilizan las sujeciones por razones varias, entre ellas razones de conveniencia organizativa, siendo además un aspecto que no es legitimo constitucionalmente ya que la ley solo prevé el uso de sujeciones físicas en casos muy excepcionales.

Según los datos de la Asociación de Empresas de Servicios para la Dependencia (AESTE) se estima que en España se somete a sujeciones al menos a un 12,8% de los ancianos de residencias. Los datos del INE de 2013 indican que hay unas 290.000 personas mayores viviendo en estas instituciones con lo que al menos 37.120 personas son sujetas como parte de sus cuidados diarios.

Liberar los centros de sujeciones, y con ellos a los residentes, mejora de forma significativa la situación psicológica y clínica de los mismos, y así hemos querido demostrarlo con nuestra experiencia en el estudio “Reducción de Sujeciones Físicas en Residencias” que hemos desarrollado junto a la Fundación María Wolff, y que esperamos sirva de inspiración para muchos otros centros residenciales para personas mayores.

 

(…)

A diario percibimos evidencias de esta mejoría en los residentes, como el sentirse más capaces, más independientes y más ágiles en los movimientos, potenciando el bienestar físico y psicológico de todos ellos. Por supuesto, los beneficios no sólo son individuales, porque su bienestar influye directamente en el ambiente de la residencia, así como su relación con el personal sanitario y familiares.

Los mayores que han participado en el estudio y que han convivido en espacios libres de sujeciones han manifestado menos patología osteomusculas, como un mejor mantenimiento de la masa muscular, menos dolores y molestias, y mayor índice de bienestar en referencia a la armonía y felicidad con la que interactúan con otros residentes o con los profesionales del centro».

 

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